Vuestro móvil va a dejar de contarle al Wi-Fi qué webs visitáis
El candado del navegador nunca ha escondido tanto como la gente supone. Lo que escribís en una web va cifrado. El nombre de la web, no: justo al principio de cada conexión el móvil anuncia en texto claro a qué sitio quiere ir, y vuestro proveedor de internet, vuestra operadora móvil y el Wi-Fi del bar pueden leerlo todos.
Google publicó la solución el 27 de agosto. Android 17 se convierte en el primer gran sistema operativo móvil que activa de forma amplia Encrypted Client Hello, un estándar que cifra ese anuncio inicial para que quien observa vea una dirección y nada más. Viene activado por defecto en las apps hechas para Android 17 que usan las bibliotecas de red habituales, y funciona mejor junto al DNS privado, que cubre la otra mitad de la fuga. Hay un detalle elegante en su forma de esconderse: cuando un servidor no admite el estándar, Android envía igualmente datos falsos pero creíbles, de modo que las conexiones realmente cifradas no destaquen entre las demás. Google dice haber probado 10.000 dominios en 740 proveedores de 202 países sin encontrar páginas rotas.
Con ello llegaron otros tres cambios, y uno merece más atención que el cifrado. La protección de la red local hace que una app ya no pueda rastrear vuestra red doméstica en segundo plano. Si quiere ver el televisor, la impresora, las cámaras y el NAS colgados de vuestro Wi-Fi, ahora tiene que pediros permiso. La Certificate Transparency viene activada por defecto, y las operadoras móviles pueden apagar el 2G a sus abonados, lo que inutiliza esas antenas falsas que los delincuentes montan con equipos desde 3.000 dólares para disparar SMS fraudulentos.
Nada de esto llega a vuestro PC, así que tomadlo como una buena noticia para el móvil del bolsillo y no como un cambio en el escritorio. Deja, eso sí, una pregunta razonable: ¿qué encontraban exactamente esas apps cuando rastreaban? El escaneo de red de Tendvane os enseña esa misma lista desde el lado de Windows, y en la mayoría de las casas es más larga de lo que se espera.